Un nuevo cocodrilo del Plioceno reescribe parte de la historia evolutiva en África

Un estudio identifica una nueva especie de cocodrilo del Plioceno en Etiopía, Crocodylus lucivenator. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre la evolución de los cocodrilos africanos y el ecosistema donde vivieron los primeros homínidos, revelando un paisaje prehistórico dominado por grandes depredadores acuáticos.

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Imagen generada con IA por PAD

Un equipo de investigadores de la Universidad de Iowa identificó una nueva especie de cocodrilo prehistórico en Etiopía que aporta pistas inesperadas sobre la evolución de estos reptiles en África. El estudio, publicado en el Journal of Systematic Palaeontology, describe a Crocodylus lucivenator, un depredador que habitó el noreste africano hace millones de años, durante el Plioceno.

Los fósiles fueron hallados en la Formación Hadar, en el noreste de Etiopía, una región célebre en la paleoantropología porque allí también se encontraron restos de antiguos homínidos. La presencia de este nuevo cocodrilo permite reconstruir mejor el ecosistema que compartieron con nuestros ancestros remotos.

Un cocodrilo con rasgos inesperados

El análisis anatómico reveló una combinación de características primitivas y derivadas. Entre ellas destaca una protuberancia ósea en la línea media del hocico, conocida como boss, un rasgo que curiosamente aparece en cocodrilos modernos de América tropical.

Este detalle también se observa en algunos cocodrilos fósiles del Mioceno tardío hallados en Libia y Kenia, lo que sugiere conexiones evolutivas complejas entre distintas poblaciones de cocodrilos antiguos.

Además, algunos ejemplares presentan una zona del hocico anterior a las narinas relativamente robusta, aunque no tan desarrollada como en especies actuales del género Crocodylus. Este rasgo, según los investigadores, varía entre individuos, lo que añade otra capa de complejidad al análisis evolutivo.

Un rompecabezas evolutivo

El estudio también incluyó un análisis filogenético —una reconstrucción del árbol evolutivo— que sitúa a Crocodylus lucivenator cerca de otros cocodrilos fósiles africanos, entre ellos Crocodylus anthropophagus y Crocodylus thorbjarnarsoni.

Sin embargo, el trabajo descarta que esta nueva especie esté estrechamente emparentada con los cocodrilos africanos actuales. Esto refuerza la hipótesis de que los linajes modernos de cocodrilos africanos llegaron relativamente tarde a la región, reemplazando a grupos más antiguos.

En otras palabras, el panorama evolutivo de los cocodrilos africanos parece haber sido más dinámico de lo que se pensaba.

Marcas de combate entre cocodrilos

Uno de los hallazgos más llamativos proviene de una mandíbula fósil que conserva lesiones patológicas compatibles con heridas sufridas durante enfrentamientos entre individuos de la misma especie.

Este tipo de evidencia sugiere comportamientos territoriales o competitivos, algo que también se observa en cocodrilos modernos.

Un ecosistema con menos depredadores

Otro aspecto intrigante del descubrimiento es que Crocodylus lucivenator parece haber sido el único cocodrilo presente en la Formación Hadar durante ese período.

Esto contrasta con depósitos contemporáneos de la cuenca de Turkana, también en África oriental, donde los fósiles indican la coexistencia de hasta cuatro especies distintas de cocodrilos.

Los científicos aún no saben por qué existe esta diferencia. Podría deberse a factores ecológicos, climáticos o simplemente a lagunas en el registro fósil.

Una pieza más del paisaje prehistórico africano

Aunque los cocodrilos suelen quedar en segundo plano frente a los hallazgos de homínidos en África oriental, descubrimientos como este ayudan a reconstruir el contexto completo en el que evolucionaron nuestros ancestros.

En aquel paisaje del Plioceno, hace entre 3 y 4 millones de años, ríos y lagos estaban habitados por grandes depredadores acuáticos capaces de dominar su entorno.

El nuevo Crocodylus lucivenator se suma así a la larga lista de especies extintas que ayudan a entender cómo se fue configurando la biodiversidad africana moderna. Y, de paso, recuerda algo bastante evidente: en los ecosistemas donde evolucionaron los primeros humanos, los cocodrilos no eran precisamente un detalle menor del paisaje.

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