El día que Argentina encontró su voz
El 11 de mayo de 1813, la Asamblea del Año XIII aprobó el Himno Nacional Argentino, con letra de Vicente López y Planes y música de Blas Parera. Hoy esa fecha celebra también a todos los autores y compositores que le ponen música al alma de un pueblo.
Cada 11 de mayo se recuerda la aprobación del Himno Nacional y se homenajea a quienes le dan música al alma colectiva.
Hay fechas que marcan el ritmo de un pueblo. El 11 de mayo de 1813, la Asamblea del Año XIII aprobó la canción que desde entonces acompañó cada momento grande de la historia argentina.
Ese día, el texto de Vicente López y Planes y la música de Blas Parera pasaron a ser oficialmente el Himno Nacional Argentino. No era un país todavía —la independencia llegaría tres años después— pero ya había una identidad que necesitaba una voz. Y esa voz encontró su forma en estrofas que hablaban de libertad, de lucha, de un horizonte que se abría al sur del mundo.
«Oíd, mortales, el grito sagrado: libertad, libertad, libertad.»
Desde 1944, el Estado argentino declaró el 11 de mayo como el Día del Himno Nacional Argentino. Y con el paso del tiempo, esa jornada se convirtió también en el Día Nacional del Autor y Compositor Musical, un reconocimiento a todos los creadores que, como López y Planes y Parera en su momento, ponen palabras y melodías al espíritu de un tiempo.
López y Planes, Parera y el peso de una creación
Vicente López y Planes era un abogado y político porteño de 36 años cuando escribió la letra. Blas Parera, músico catalán radicado en Buenos Aires, le puso la música. La obra fue presentada ante la Asamblea del Año XIII y aprobada el 11 de mayo. Según distintas crónicas de la época, su primera ejecución pública generó una conmoción genuina entre quienes la escucharon.
La versión original tenía nueve estrofas y un coro. Con el tiempo, los distintos gobiernos fueron simplificando su uso ceremonial hasta que en 1900 se dispuso que en los actos oficiales se interpretara solo la primera y la última estrofa junto con el coro. Sin embargo, la letra completa sigue siendo parte del patrimonio cultural del país.
Un doble homenaje
Que el mismo día convoque a recordar el Himno y a homenajear a los autores y compositores musicales no es casual. La música es una de las formas más inmediatas que tiene una cultura de transmitir emociones, memoria e identidad. Desde el folclore hasta el tango, desde el rock nacional hasta las músicas regionales, Argentina tiene una tradición de creadores que pusieron su talento al servicio de algo mayor que ellos mismos.
El Día Nacional del Autor y Compositor Musical es, en ese sentido, un reconocimiento que va más allá de lo simbólico: celebra a quienes hacen posible que una comunidad se reconozca en una melodía, en una letra, en el ritmo de algo que siente propio.
La música es la única forma de arte que ocupa tiempo sin ocupar espacio. Y en ese tiempo, construye patria.
Cada vez que suena el Himno en una cancha, en un acto escolar o en la apertura de un noticiero, algo se activa en quienes lo escuchan. Ese algo es difícil de explicar y muy fácil de sentir. Tiene más de doscientos años y sigue funcionando. Ese es, quizás, el mejor argumento para festejar.
