La “flota fantasma” de Micronesia amenaza con un desastre ecológico
Una fuga de petróleo del buque japonés Río de Janeiro Maru, hundido en 1944, amenaza con un desastre ecológico en Chuuk, Micronesia. La “flota fantasma” de la Segunda Guerra Mundial podría liberar millones de litros de combustible atrapado bajo el mar.
Avión de la armada japonesa Myrt "Saiun" durante la Segunda Guerra Mundial. Chuuk (laguna de Truk), Estados Federados de Micronesia (FSM). De: Optimistic Fish Origen: Adobe Stock
Una fuga de combustible procedente del naufragio del Río de Janeiro Maru, un buque militar japonés hundido en la Segunda Guerra Mundial, encendió las alarmas en el estado de Chuuk, en los Estados Federados de Micronesia. El derrame, detectado por buzos el pasado 11 de septiembre, amenaza con desatar una crisis ambiental en este remoto paraíso del Pacífico.
Un peligro que emergió del pasado
El Río de Janeiro Maru era un navío auxiliar de la Armada Imperial Japonesa hundido por fuerzas estadounidenses en febrero de 1944, durante la operación Hailstone, una ofensiva aérea que dejó el fondo del atolón repleto de restos de guerra. Hoy, más de 80 años después, esos vestigios oxidados vuelven a ser noticia, pero por un motivo mucho menos heroico.
Brad Mori, director ejecutivo de la Agencia de Protección Ambiental de Chuuk, advirtió que el buque podría estar vertiendo hasta 4.000 litros de petróleo por día. El derrame ya afecta manglares e islas cercanas como Panitiw, Nukanap y Sopota, donde las comunidades dependen de la pesca para subsistir. Ante la gravedad del episodio, el gobierno local declaró el estado de emergencia y pidió ayuda a Japón y Estados Unidos para contener la contaminación.
La herencia tóxica de la Segunda Guerra

Office of the Governor, State of Chuuk
El Río de Janeiro Maru forma parte de la llamada “flota fantasma” —63 naufragios japoneses que yacen en aguas poco profundas frente a Chuuk—, un atractivo para buzos y turistas, pero también una bomba de tiempo ambiental.
Un estudio reciente de científicos australianos estimó que cerca de 39 millones de litros de petróleo y residuos peligrosos permanecen atrapados dentro de estos cascos corroídos. Los investigadores advierten que los tanques de contención podrían empezar a fallar en los próximos cinco años, liberando sustancias tóxicas al océano y devastando el ecosistema marino.
Entre la memoria y la urgencia

Office of the Governor, State of Chuuk
Lo que alguna vez fue un cementerio de guerra se está convirtiendo en una fuente activa de contaminación. El dilema es doble: preservar un patrimonio histórico bajo el mar o intervenir para evitar un desastre ecológico.
Mientras Chuuk busca apoyo internacional, la imagen del Río de Janeiro Maru hundiéndose lentamente en la historia se transforma en un recordatorio incómodo: los conflictos del pasado siguen cobrando factura, incluso bajo las aguas más tranquilas del Pacífico.
fuente:
