El secreto inesperado de los líderes más exitosos: ¿pereza?

La clave del éxito no siempre es la inteligencia ni el esfuerzo extremo. Según Bill Hoogterp, los líderes más influyentes combinan ambición con una “pereza estratégica” que los lleva a innovar, simplificar y optimizar.

perezozo

Cuando pensamos en las cualidades que definen a los grandes líderes, solemos imaginar largas jornadas de trabajo, disciplina férrea e inteligencia excepcional. Sin embargo, Bill Hoogterp —coach de ejecutivos, celebridades y políticos, con más de 700.000 profesionales entrenados a través de su empresa LifeHikes— asegura que la clave está en algo mucho más inesperado: la pereza.

La paradoja de la ambición perezosa

Según Hoogterp, los ultra exitosos no son necesariamente los más brillantes ni los mejores estudiantes, sino los más ambiciosos. Y, paradójicamente, esa ambición combinada con cierta “pereza” se convierte en motor de innovación.

Pero aquí la pereza no significa holgazanería. Más bien se trata de la obsesión por encontrar atajos: cómo hacer las cosas más rápido, más simple y con menos desgaste. En definitiva, lograr eficiencia para liberar energía hacia otros proyectos.

Ejemplos que marcan tendencia

  • Mark Zuckerberg (Meta): popularizó el lema “Muévete rápido y rompe cosas”, transformando Facebook en un gigante global.
  • Jeff Bezos (Amazon): defendió que un CEO debe decidir lo menos posible y delegar más, para acelerar procesos.
  • Jensen Huang (Nvidia): evita reuniones individuales con sus 60 reportes directos para asegurar que la información fluya sin bloqueos.
  • Elon Musk (Tesla, SpaceX): impuso normas que prohíben reuniones grandes, acrónimos innecesarios y obliga a abandonar cualquier encuentro que no sume valor.

En todos los casos, el denominador común es optimizar tiempo y recursos para mantener la agilidad.

Más allá del talento: la actitud

El planteo de Hoogterp también se refleja en la contratación. Cada vez más empresas valoran la actitud por sobre la aptitud. Andy Jassy (CEO de Amazon) sostiene que la disposición y la energía positiva son decisivas, especialmente al inicio de la carrera. Sarah Walker, directora de Cisco en Reino Unido, coincide: las habilidades pueden entrenarse, pero la actitud no.

De hecho, cerca del 80% de las compañías del ranking Fortune 500 utilizan pruebas de personalidad en sus procesos de selección. Incluso algunos líderes prefieren dejar un puesto vacante antes que incorporar a alguien con mala predisposición. Como expresó el CEO de Duolingo: “Es mejor tener un agujero que un imbécil.”

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Lejos de ser un elogio a la holgazanería, esta “pereza estratégica” es una forma de pensamiento crítico: cuestionar cómo se hacen las cosas y buscar siempre la manera más eficaz de resolverlas. Tal vez ahí radique la diferencia entre un profesional más y un líder capaz de transformar industrias enteras.


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