Dormir ni mucho ni poco: la ciencia confirma el vínculo entre las horas de sueño y la mortalidad

Dormir menos de 7 horas o más de 9 aumenta el riesgo de mortalidad, según un metanálisis con 79 estudios. El rango óptimo: 7 a 8 horas diarias, con diferencias de impacto entre hombres y mujeres.

dormir

Dormir bien no es solo cuestión de sentirse descansado: puede ser un factor determinante para vivir más y mejor. Un metanálisis reciente, publicado en la revista GeroScience, analizó 79 estudios de cohorte que siguieron a adultos durante al menos un año para evaluar cómo la duración del sueño influye en la mortalidad por todas las causas.

El trabajo abarcó investigaciones retrospectivas y prospectivas realizadas hasta octubre de 2024, con datos obtenidos de bases científicas como PubMed, Cochrane Central y Web of Science. Los participantes fueron clasificados en tres categorías: sueño corto (menos de 7 horas por noche), sueño “óptimo” (entre 7 y 8 horas) y sueño largo (9 o más horas).

Lo que revelan los datos

Los resultados son claros:

  • Dormir menos de 7 horas se asoció con un 14% más de riesgo de mortalidad en comparación con quienes dormían entre 7 y 8 horas (índice de riesgo: 1,14; IC 95%: 1,10–1,18).
  • Dormir 9 horas o más se vinculó a un 34% más de riesgo de mortalidad (índice de riesgo: 1,34; IC 95%: 1,26–1,42).

En ambos extremos, tanto la falta como el exceso de sueño mostraron efectos adversos en hombres y mujeres. Sin embargo, el impacto de dormir demasiado fue más pronunciado en las mujeres, lo que sugiere la necesidad de estrategias diferenciadas por sexo en las políticas de salud pública.

Más allá de la cantidad: un objetivo de salud pública

Aunque el estudio no indaga en las causas directas de esta relación, investigaciones previas han vinculado la falta de sueño con problemas cardiovasculares, metabólicos e inmunológicos, mientras que el exceso podría asociarse con enfermedades crónicas subyacentes o menor actividad física.

Los autores sostienen que estos hallazgos refuerzan la idea de que el rango óptimo de sueño para adultos está entre 7 y 8 horas diarias. Además, subrayan que la investigación sobre el sueño debe contemplar diferencias de género para comprender mejor los riesgos y diseñar recomendaciones personalizadas.

En otras palabras: si querés sumar años de vida saludable, quizá la próxima vez que mires el reloj antes de dormir o al despertar, valga la pena recordar que dormir demasiado poco o demasiado puede costarte más que solo energía.


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