Adrian Younge: del sampleo al sinfonismo, una odisea sonora afroamericana

Adrian Younge reinventa el soul con una impronta cinematográfica y filosófica. Músico, productor y narrador de lo invisible, fusiona lo retro con lo espiritual en una obra que interpela tanto al oído como a la conciencia. Un viaje sonoro que vibra con historia, justicia y groove.

adrian-young

Durante más de quince años, Adrian Younge ha sido una figura clave en la escena musical afroamericana contemporánea, articulando un puente entre el hip-hop, el soul clásico, el jazz y la música cinematográfica. Este multifacético compositor, productor, arreglista e intérprete nacido en Los Ángeles, ha colaborado con artistas de la talla de Jay-Z, Kendrick Lamar, Talib Kweli y Ghostface Killah, además de ser el responsable de las bandas sonoras de series como Luke Cage de Marvel y Cross, basada en la obra de James Patterson.

Pero su aporte no se limita a la producción: junto a Ali Shaheed Muhammad, miembro de A Tribe Called Quest, fundó en 2017 el sello Jazz Is Dead. Lejos de ser una sentencia pesimista, el nombre opera como una provocación cultural: el proyecto rescata y revitaliza a leyendas del género como Gary Bartz o Lonnie Liston Smith, dándoles espacio para crear nuevo material décadas después de sus años de gloria.

El 18 de abril de 2025, Younge lanza «Something About April III», el acto final de una trilogía musical que arrancó a principios de los 2000 con el EP Venice Dawn, y que evolucionó en una obra conceptual que mezcla cine sonoro, soul psicodélico y jazz-funk con ecos del blaxploitation. Inspirado por figuras de la música brasileña como Marcos Valle, Azymuth y João Donato, así como por referentes africanos como Ebo Taylor o el difunto Tony Allen, este tercer acto representa una transición que él mismo define como “del sampler a la sinfonía”. Como símbolo de este cambio, dirigirá una orquesta de 35 músicos en vivo, en un concierto especial en el campus de Cal State Northridge el 17 de abril.

El viaje musical de Younge comenzó de manera autodidacta, cuando decidió replicar los sonidos que sampleaba comprando instrumentos como un piano Fender Rhodes, una batería y una guitarra. Esa educación a la inversa —del resultado al origen— es parte de lo que le da su sello característico. Como él mismo explica: «El hip-hop nos dio oídos para escuchar cosas que otros no pueden». Su enfoque compositivo bebe directamente de esa sensibilidad, tomando elementos del bricolaje del vinilo para construir piezas originales.

“Something About April” (2011), el primer disco de la saga, fue pensado como una síntesis de su identidad musical de DJ, incluyendo referencias eclécticas como Wu-Tang Clan, The Delfonics, Ennio Morricone, Portishead y Air. No solo buscaba sonar como los 60; incluso su portada proponía una imagen subversiva para la época que representaba: una pareja interracial, algo impensado en el arte de tapa de aquella década. La respuesta del público, inesperadamente entusiasta, lo impulsó a continuar con la saga.

Entre 2011 y 2016, Younge se consolidó como productor de artistas clásicos y modernos, y fue durante esa etapa que comenzó a colaborar estrechamente con Ali Shaheed Muhammad. La química creativa fue inmediata, cimentada en una filosofía compartida: la búsqueda del alma musical a través del sampleo y el conocimiento profundo del archivo sonoro global.

El nacimiento de Jazz Is Dead es una extensión de esa búsqueda. En palabras de Younge, la experiencia de grabar con íconos brasileños como Hyldon, Joyce o Marcos Valle fue transformadora. Su estudio en Highland Park, Linear Labs, funciona como base de operaciones, mientras que el equipo logístico, liderado por Andrew «Dru» Lojero, gestiona conciertos, giras y ediciones en vinilo de las producciones.

Jazz Is Dead, más que un sello, es un acto de amor por la historia sonora afro y su proyección hacia el futuro. Younge no hace música para el algoritmo: su público ideal es interno, un auditor imaginario que le exige autenticidad por sobre todas las cosas. En palabras de Muhammad, “ese público de una sola persona es el máximo nivel de libertad para una persona creativa”.

Y en ese viaje solitario pero profundamente conectado, Adrian Younge sigue expandiendo los límites de la música negra, celebrando su pasado y esculpiendo su porvenir, una sinfonía a la vez.


Referencias:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *