Paul McCartney vuelve al pasado: memorias de Liverpool, los Beatles y los Stones
Paul McCartney regresa a Abbey Road con The Boys of Dungeon Lane, su disco más personal: memorias de Liverpool, los primeros días junto a John Lennon y George Harrison, un dúo inédito con Ringo Starr y la emoción de tocar con los Rolling Stones.
Paul McCartney, Londres, 2024
Con su nuevo disco The Boys of Dungeon Lane, Macca abre las puertas de su infancia y habla de John, de George, de Ringo y de por qué todavía no puede parar de hacer música.
Hay algo casi imposible de replicar en Abbey Road Studios. No es la acústica, aunque esa también sea extraordinaria. Es la acumulación de historia que respirás en cada rincón: los pasillos que recorrió John Lennon, las consolas donde George Martin esculpió sonidos que cambiaron la música popular, los mismos micrófonos frente a los cuales cuatro chicos de Liverpool se convirtieron en los Beatles. Para Paul McCartney, esos muros no son un museo: son una extensión de su propia memoria.
A principios de mayo de 2026, McCartney regresó al Estudio Dos de Abbey Road —la misma sala donde se grabó buena parte del catálogo beatle— para compartir con un grupo de unas cincuenta personas su decimonoveno álbum solista, The Boys of Dungeon Lane, lanzado el 29 de mayo bajo Capitol Records. El evento consistió en un escucha guiada donde Macca repasó cada tema ante los presentes, en una intimidad poco habitual para alguien de su estatura. Horas después, la revista NME lo encontró sentado en ese mismo espacio y le sacó una entrevista que vale la pena detenerse a leer.
Liverpool como punto de partida
El título del disco viene de una calle real del barrio de Speke, en Liverpool, y el álbum es exactamente eso: un regreso a los orígenes. McCartney reconoce que no lo planeó así. «No pensaba que estuviera haciendo eso, pero una vez que miré todas las canciones que había grabado, muchas de ellas miraban hacia atrás», dice. La explicación que encuentra es sencilla y emotiva: «Quizá esté en un momento sentimental de mi vida cuando pienso en cosas como Liverpool, porque muchos recuerdos incluyen a John y George. El hecho de que ya no estén con nosotros hace que sea aún más emotivo.»
Esa dimensión está presente en canciones como «Days We Left Behind», donde canta sobre los comienzos de su amistad con Lennon en Forthlin Road, la casa donde vivía de joven. Habla de haber escrito juntos «un código secreto para que nunca se pronunciara». Se le pregunta si siente la responsabilidad de honrarlos, de representarlos correctamente. La respuesta es desarmante en su simplicidad: «Es solo un amigo. Es solo un chico que conocí, y escribimos canciones juntos.»
Pero después viene algo más hondo. McCartney admite que, hacia el final de los Beatles, las críticas de Lennon le dolían. «Como clavarme pequeñas dagas», dice. Sin embargo, encontró una manera de procesarlo que habla de la madurez que da el tiempo: «De repente me di cuenta: ‘Espera un momento, este es John. Este es el chico que conozco desde que tenía 16 años. Eso es simplemente lo que hace.’ No dolió tanto cuando me di cuenta de que simplemente era John siendo John.»
También recuerda con alivio que pudieron reconciliarse antes del asesinato de Lennon en 1980. El punto de quiebre fue el episodio de Allen Klein, el manager que dividió a la banda y que, con el tiempo, Lennon terminó reconociendo que era un problema. La concesión fue típicamente johnlennoniana: «No era de los que decían ‘sí, ya sabés lo que me dijo Paul.’ Él dijo: [murmura] sí, tenía razón.»
«Down South»: hacer dedo con George Harrison
Uno de los momentos más tiernos del disco es «Down South», una canción sobre los viajes en autostop que McCartney hacía con George Harrison antes de ser famosos. Al preguntarle quién habría tenido la idea de hacer dedo, McCartney sonríe y se atribuye la autoría sin mucho drama: «Creo que ese es simplemente mi carácter, ser un poco más planificador.»
Antes de los Beatles, los dos hacían esos viajes económicos que les permitían ver el mundo sin gastar demasiado. «Fue muy de convivio», dice. Y recuerda otro episodio: cuando John Lennon cumplió 21 años, un tío escocés le regaló cien libras —una fortuna para ellos en ese momento— y McCartney le propuso salir a la ruta y gastarlas sobre la marcha. «Íbamos a ir a España, pero llegamos hasta París. Amaba París y pasaba todo allí.»
Son memorias que parecen sacadas de una película de iniciación, y esa es exactamente la textura que tiene el disco.
Ringo: el dúo que los Beatles nunca hicieron
La presencia de Ringo Starr en «Home To Us» —segundo single del álbum, lanzado el 8 de mayo— tiene una particularidad histórica que McCartney señala con orgullo: nunca, durante los años de los Beatles, hubo un dúo vocal entre dos de los cuatro. «Nunca tenías a John y George haciendo un dúo especial», dice. La canción, que habla de crecer en Liverpool, le pedía naturalmente esa voz.
La historia de cómo llegó Ringo al disco es curiosa: el baterista había grabado una pista rítmica para el productor Andrew Watt que quedó sin usar. McCartney la escuchó y le pareció una buena base para componer. «Buena batería, quizá deberíamos hacer una canción sobre eso», pensó. Lo que surgió fue algo que habla de dos mundos: McCartney venía de una infancia modesta pero relativamente tranquila; Starr creció en el Dingle, una zona dura donde volver a casa podía implicar cruzar una esquina llena de teddy boys. Pero ambos coinciden en algo: Liverpool era su hogar, y en ese hogar había una calidez que el dinero no compraba.
McCartney también describe lo especial que es compartir escenario con Ringo hoy. Recuerda el momento exacto en que entró a la banda, en reemplazo de Pete Best: «Los tres estábamos delante del escenario, y Ringo estaba detrás, y recuerdo que empezamos a tocar, todos nos miramos y pensamos: ‘Vaya, esto es diferente.'» Ese «algo» que traía Ringo, dice, sigue presente cuando sale al escenario décadas después.
Tocar con los Stones: «¡Estaba muy contento!»
Poco antes de la entrevista, se anunció que los Rolling Stones tienen un nuevo álbum en camino, y que McCartney aparece en él. Ya había participado en Hackney Diamonds (2023), así que esta sería su segunda colaboración con los Stones en dos discos consecutivos.
La descripción que hace McCartney de esas sesiones es encantadora porque muestra que, a sus 83 años, todavía puede emocionarse como un fan. «Normalmente no toco como músico de sesión», aclara. Pero ahí estaba, llegando al estudio con su bajo, conectándose a la consola y de repente cayendo en la cuenta: «¡Estoy tocando con los Stones!» La canción en la que aparece en el nuevo álbum se llama «Covered In You», y lo que recuerda no es tanto su propia actuación sino el placer de observar a Keith Richards construir su riff, a Ronnie Wood trabajar su solo, a Mick Jagger dando forma a la voz. «Me fui a casa y le dije a todos: ‘¡Acabo de tocar con The Stones!’ Me alegré de no ser indiferente al respecto.»
La magia de escribir una canción
Al final, la entrevista deriva hacia algo más existencial: ¿qué le da satisfacción creativa a esta altura de su vida? La respuesta no tiene nada de grandilocuente. «La satisfacción creativa es simplemente escribir una canción. Sigue siendo la misma satisfacción de siempre.»
Cuenta que de joven jamás se imaginó siendo compositor. En el colegio creía que su único destino posible era ser maestro, porque no tenía grandes calificaciones. Entró a una banda, y esa banda lo llevó a esto. «Sigue siendo un gran logro sentarse con mi guitarra y no hay nada, y yo solo estoy trasteando, y de repente, quizá después de tres o cuatro horas, tengo una canción. Eso sigue siendo una sensación mágica para mí.»
Sobre si habrá más música, más giras, más todo, la respuesta es lacónica y honesta: «No lo sé. Nunca lo sé.» Pero mientras siga sintiendo esa magia al final de tres o cuatro horas de trastear con la guitarra, parece difícil que Paul McCartney se detenga.
The Boys of Dungeon Lane ya está disponible en todas las plataformas a través de Capitol Records.
Fuentes:
