Una ciudad maya perdida entre la selva: hallan más de 6.000 estructuras en Campeche

Una ciudad maya perdida bajo la selva de Campeche salió a la luz gracias a datos abiertos y tecnología LiDAR. El hallazgo revela más de 6.000 estructuras y propone una nueva mirada sobre el urbanismo ancestral y su valor para pensar el futuro.

mayas

Calakmul mayan ruins in Yucatan Mexico

Durante siglos estuvo cubierta por la selva. Nadie la vio, nadie la imaginó. Hasta que un arqueólogo, revisando datos abiertos en Internet, se topó por accidente con lo que hoy es uno de los hallazgos más impactantes de la arqueología mesoamericana reciente: una ciudad maya de enormes proporciones, enterrada bajo la vegetación del estado de Campeche, en el sureste de México.

El descubrimiento fue publicado por la revista Antiquity, en un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Cambridge y la Northern Arizona University. Utilizando datos LiDAR —una tecnología que permite «ver» a través de la vegetación con sensores aéreos de luz láser— identificaron un asentamiento al que llamaron Valeriana, en honor a una laguna de agua dulce cercana.

Una ciudad en toda regla

El complejo incluye más de 6.000 estructuras: templos, pirámides, campos de juego de pelota, caminos elevados y amplias áreas residenciales. Su diseño urbano y la densidad de las construcciones lo convierten en uno de los más importantes del mundo maya, solo superado por Calakmul, considerada la metrópolis maya más extensa de la América precolombina.

Para los arqueólogos, Valeriana posee todas las características de una capital política del periodo clásico, y presenta una densidad poblacional superior a la de muchas zonas arqueológicas ya estudiadas de Guatemala y Belice.

“Estudiar las ciudades antiguas solo puede ayudar y ampliar nuestra visión de cómo puede ser la vida urbana hoy”, señaló Luke Auld-Thomas, uno de los autores del estudio.

¿Y si las respuestas están en el pasado?

El hallazgo no solo tiene valor arqueológico. También nos lanza una pregunta contemporánea: ¿qué podemos aprender de estos modelos urbanos del pasado? La evidencia de interacciones entre núcleos urbanos densos y áreas rurales articuladas sugiere que los antiguos mayas desarrollaron formas complejas de organización territorial y convivencia social, incluso en contextos medioambientales desafiantes.

“Tener una muestra más amplia de la trayectoria humana podría darnos la libertad de imaginar formas mejores y más sostenibles de ciudad”, reflexiona Auld-Thomas.

En tiempos en los que los modelos de urbanización se enfrentan a crisis ecológicas, sociales y económicas, mirar hacia atrás —a civilizaciones que ya enfrentaron dilemas similares— podría no ser una nostalgia arqueológica, sino un acto de inteligencia colectiva.


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