El cometa interestelar 3I/ATLAS sorprende con un aumento de brillo antes del perihelio

El cometa interestelar 3I/ATLAS sorprendió a los astrónomos con un aumento repentino de brillo antes de su paso más cercano al Sol. Su intensa emisión azul revela una actividad inusual y lo convierte en un raro visitante de otro sistema estelar.

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Imagen del 3I/ATLAS captada por el telescopio espacial Hubble el 21 de julio de 2025. NASA/Agencia Espacial Europea / AP

En las últimas semanas, los astrónomos han seguido con atención el comportamiento del cometa 3I/ATLAS, un visitante interestelar que continúa ofreciendo datos fascinantes a medida que se acerca a su punto más próximo al Sol, el perihelio, previsto para el 29 de octubre de 2025.

El seguimiento no ha sido sencillo: desde la Tierra, el cometa se ha mantenido prácticamente alineado con el Sol, imposibilitando las observaciones ópticas convencionales. Sin embargo, esta misma posición lo colocó en el campo visual de varios coronógrafos solares espaciales —instrumentos diseñados para bloquear la intensa luz solar y estudiar su entorno—, lo que permitió a los científicos monitorear su evolución desde el espacio.

Un brillo que se dispara

De acuerdo con el estudio realizado por Qicheng Zhang y Karl Battams, el cometa mostró un incremento acelerado en su brillo durante los meses de septiembre y octubre de 2025. Los datos obtenidos por los instrumentos SECCHI HI1 y COR2 de STEREO-A, LASCO C3 del observatorio SOHO y CCOR-1 del satélite GOES-19 revelan que la luminosidad de 3I/ATLAS se incrementó con la distancia heliocéntrica siguiendo una ley proporcional a r^(-7,5±1,0).

Traducido del lenguaje técnico: cuanto más se acercaba al Sol, su brillo aumentaba de manera mucho más pronunciada de lo que suele observarse en los cometas convencionales, lo que sugiere un proceso de sublimación violenta de materiales volátiles o una actividad superficial inusualmente intensa.

Una coma azulada y extendida

El instrumento CCOR-1 logró resolver al cometa como una fuente extendida, con una coma aparente de unos 4 minutos de arco de diámetro, lo que equivale a una nube de gas y polvo visible que se expande miles de kilómetros en el espacio.

Por su parte, la fotometría de color obtenida por LASCO mostró que el cometa es más azul que el Sol, una pista crucial que indica que la emisión gaseosa —y no solo el reflejo de la luz solar sobre el polvo— contribuye en gran medida a su brillo visible cerca del perihelio. Este tono azulado suele asociarse con la presencia de moléculas ionizadas, como el monóxido de carbono (CO⁺) o el cianógeno (CN), que brillan intensamente cuando son excitadas por la radiación solar.

Un nuevo visitante de las estrellas

El 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar detectado atravesando nuestro sistema solar, tras ‘Oumuamua (1I/2017 U1) y 2I/Borisov. Su trayectoria hiperbólica confirma que no pertenece al Sistema Solar y que, una vez complete su paso cercano al Sol, volverá al espacio interestelar, probablemente sin regresar jamás.

Cada nueva observación de este tipo de objetos ofrece una oportunidad única para comprender cómo son los materiales y procesos que ocurren más allá de nuestra estrella, en regiones donde se gestan otros sistemas planetarios.

El repentino incremento de brillo del 3I/ATLAS, junto con su composición gaseosa y su naturaleza interestelar, lo convierten en un laboratorio cósmico fugaz: una rareza que, por unos breves meses, deja entrever la diversidad y dinámica del polvo y el hielo que viaja entre las estrellas.

Fuente: Zhang, Q., & Battams, K. (2025). “Rapid brightening of interstellar comet 3I/ATLAS prior to perihelion.”
Créditos de instrumentos: STEREO-A, SOHO (ESA/NASA), GOES-19 (NOAA).


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