La divina influencer: cómo Kim Kardashian, sin querer, devolvió a Egipto un sarcófago robado

Kim Kardashian posó junto a un sarcófago dorado en la Met Gala 2018 sin saber que era una pieza robada de Egipto. Su foto viral destapó el saqueo y ayudó a devolver la reliquia del sacerdote Nedjemankh a El Cairo en 2019.

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(captura de x.com)

Parece el guion de una película de aventuras de serie B, pero ocurrió en la vida real y con una de las celebrities más famosas del planeta como protagonista involuntaria. En septiembre de 2019, Egipto celebró el triunfal regreso del sarcófago del sacerdote Nedjemankh, una joya del periodo ptolemaico (entre los años 150 y 50 a.C.) que perteneció a un alto sacerdote del dios Heryshef. El retorno, sin embargo, no fue obra de una deidad del antiguo Nilo, sino el inesperado desenlace de una de las historias más rocambolescas de la arqueología reciente, con la empresaria estadounidense Kim Kardashian como insólita detective.

La trama, que pone en evidencia el dudoso patrimonio de algunos museos occidentales, comienza en 2011. Hasta ese año, el sarcófago —de 1,8 metros de alto y ricamente labrado en oro— reposaba enterrado en la región de Minya, Egipto. Pero al calor de la revolución de la primavera árabe, el lugar fue saqueado. Increíblemente, los traficantes lograron hacer viajar la voluminosa y llamativa pieza a escondidas por medio mundo: pasó clandestinamente por Emiratos Árabes Unidos y Alemania hasta llegar a Francia, donde un comerciante de arte de París sí supo ponerle precio: 4 millones de dólares.

El paradero del tesoro fue un misterio para las autoridades egipcias durante siete largos años. Hasta que llegó la Met Gala de 2018.

La foto que lo cambió todo

Cada año, la alfombra roja del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York recibe a lo más granado de la sociedad internacional para una exclusiva fiesta benéfica. Y entre los invitados no podía faltar la ‘influencer’ más importante de la última década, Kim Kardashian.

Para esa edición, Kim lució un ajustado vestido dorado de Versace adornado con varias cruces al estilo católico. Y, como no podía ser de otra manera, buscó el accesorio perfecto para su look: nada menos que un sarcófago dorado. La imagen de la celebrity posando junto a la antigua pieza se volvió viral. Pero lo que Kim no sabía es que ese sarcófago era precisamente el de Nedjemankh, el objeto sagrado robado en Egipto años atrás.

La foto disparó las alarmas. Un informante anónimo, al ver la instantánea, identificó la pieza y dio el aviso a los investigadores. El caso saltó inmediatamente a los juzgados de Manhattan. La investigación no solo destapó el saqueo de 2011, sino también cómo el mismísimo Museo Metropolitano de Arte había adquirido el sarcófago en 2017 confiando (supuestamente) en documentación falsa proporcionada por el marchante parisino. Las indagaciones llevaron a identificar cientos de objetos de arte robados por la misma red criminal.

Final del viaje

En noviembre de 2019, la reliquia voló de nuevo a su hogar. Sin pompas ni reality shows de por medio, el sarcófago del sacerdote Nedjemankh fue devuelto a Egipto gracias a la combinación más extraña: una revolución, una red de traficantes, una selfie de la reina de la telerrealidad y un informante anónimo que supo ver más allá de un vestido de Versace. Hoy, la pieza descansa entre las paredes del Museo Nacional de la Civilización Egipcia, en El Cairo. Y Kim Kardashian, sin saberlo, se ganó un curioso título honorífico: la divina detective de las arenas.


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