Messi y el día después del fútbol: menos banco de suplentes, más escritorio (y proyecto propio)
A los 38 años, Lionel Messi empieza a pensar el retiro y sorprende al descartar el rol de técnico. Su futuro, según contó, estaría ligado a la gestión y a la idea de crear su propio club desde abajo, con foco en el desarrollo y las oportunidades.
A los 38 años, Lionel Messi empezó a decir en voz alta lo que durante años fue apenas un rumor respetuoso: el retiro está cerca. No hay fecha ni anuncio épico, pero sí definiciones claras sobre el “después”, y sorprenden más por lo que descartan que por lo que confirman.
En una entrevista con el canal argentino Luzu, el capitán campeón del mundo fue directo: no se ve como director técnico. Nada de pizarrón, arengas en el vestuario ni corbata al borde del campo. El rol que sí lo seduce es otro, menos expuesto y más estructural: el de mánager o, directamente, propietario de un club.
Un club desde abajo, no desde el palco
Messi no habló de comprar una institución consagrada ni de desembarcar con billetera infinita. Su idea va por otro carril: “arrancar de abajo”, hacer crecer un club, generar oportunidades para chicos y comunidades, y construir algo con identidad propia. Un enfoque más cercano al desarrollo que al marketing, más proyecto que franquicia.
No es un dato menor. En un fútbol cada vez más colonizado por fondos de inversión y lógicas corporativas, la idea de Messi apunta —al menos en el discurso— a un modelo más formativo y paciente. Habrá que ver si, llegado el momento, esa visión resiste el roce con la realidad del negocio.
Confianza, familia y decisiones
En un tono poco habitual, Messi también abrió una ventana a su intimidad. Dijo que su principal sostén personal es Antonela Roccuzzo, su esposa, con quien se permite bajar la guardia en el día a día. En lo deportivo, en cambio, la referencia sigue siendo su padre, Jorge Messi, figura clave en cada etapa de su carrera.
Lejos del mito del genio aislado, aparece un Messi profundamente familiar, que decide en red y no en soledad. Tal vez esa misma lógica explique por qué su futuro no parece estar en el centro de la escena, sino detrás, armando estructura.
El retiro como transición, no como final
Messi no está cerrando una etapa con nostalgia, sino abriendo otra con cautela. No hay promesas grandilocuentes ni frases hechas. Solo una idea persistente: seguir ligado al fútbol, pero desde un lugar donde pueda construir a largo plazo.
El retiro, cuando llegue, no será un punto final. Será un cambio de rol. Y, como casi todo en la carrera de Messi, probablemente ocurra sin estridencias, pero con impacto. Porque incluso lejos de la cancha, hay jugadores que siguen moviendo el juego.
