Mundial 2030: organizaciones denuncian la matanza masiva de perros callejeros en Marruecos y presionan a la FIFA
Organizaciones de defensa animal denuncian la matanza masiva de perros callejeros en Marruecos antes del Mundial 2030. Exigen que la FIFA intervenga y, si es necesario, retire su coorganización. El país lo niega y asegura invertir en bienestar animal.
La organización del Mundial 2030 todavía está lejos, pero el ruido ya empezó… y no por el fútbol. Varias entidades internacionales de defensa animal acusan a Marruecos —uno de los coanfitriones del torneo junto con España y Portugal— de llevar adelante métodos “bárbaros” para reducir la población de perros callejeros antes del evento. Y la presión hacia la FIFA va subiendo como si fuera una protesta en plena final.
Un Mundial con sombras
Según The Telegraph, testigos habrían registrado una operación de “limpieza” sistemática en distintas ciudades marroquíes. La Coalición Internacional para la Protección del Bienestar Animal (IAWPC) estima una cifra estremecedora: unos 10.000 perros sacrificados por semana en todo el país. Todo esto mientras Marruecos también se prepara para albergar la Copa Africana de Naciones.
Conviene recordar que, en la evaluación previa a la candidatura, la FIFA ya había advertido que el país debía reducir la población canina “manteniendo el compromiso con los derechos animales”. Lo diplomático del mensaje contrasta, ahora, con lo que señalan las organizaciones: que la situación habría escalado más allá de cualquier estándar aceptable.
La crítica: de PETA a Four Paws
Elisa Allen, vicepresidenta de Programas y Operaciones de PETA, fue directa al hueso en declaraciones a Metro:
“Se está envenenando, disparando y quemando vivos a los perros para ‘limpiar’ para la Copa Mundial del 2030. Estos animales son asesinados en nombre de la FIFA”.
La organización sostiene que el ente rector del fútbol no puede seguir mirando para otro lado y que tiene la responsabilidad —y el poder— de actuar: desde retirar la coorganización a Marruecos si persiste la matanza, hasta financiar programas de esterilización que apunten a una solución estructural.
En la misma línea, Four Paws consideró que la FIFA tiene una oportunidad única para impulsar políticas humanitarias de control poblacional, alineadas con estándares internacionales. Básicamente: en vez de esconder el problema debajo de la alfombra, resolverlo sin derramar sangre.
La respuesta marroquí: “todo es falso”
La Embajada de Marruecos en Londres rechazó de plano las acusaciones. Calificó los señalamientos como “falsos” y aseguró que el país mantiene un “compromiso de larga data” con el bienestar animal. Como prueba, citó 26 millones de dólares invertidos en protección animal en los últimos cinco años, la creación de nuevos refugios y una legislación presentada en julio que busca regular el trato a los animales callejeros y, a la vez, atender las preocupaciones de seguridad pública.
Desde Rabat sostienen que no existe ninguna campaña de exterminio vinculada al Mundial. Las ONG insisten en que sí, y con cifras alarmantes. La FIFA, mientras tanto, se mantiene en el silencio diplomático habitual, aunque la presión pública crece.
Un conflicto que pide transparencia
Más allá de las negativas oficiales y las denuncias encendidas, el debate abre un punto clave: ¿cómo deben actuar los países anfitriones frente a la presión internacional para “embellecer” sus ciudades antes de un megaevento deportivo? Las prácticas de sacrificio masivo, tristemente comunes en muchos rincones del planeta, no pueden pasar inadvertidas bajo el brillo del marketing futbolero.
El control ético y sostenible de poblaciones animales requiere inversión, voluntad política y cooperación. Si la FIFA pretende predicar valores universales desde el deporte, tendrá que empezar por exigirlos también fuera de la cancha.
