Murió Ace Frehley, la leyenda de KISS: el “Spaceman” que llevó la guitarra al cosmos del rock

Murió Ace Frehley, el mítico guitarrista de KISS. El “Spaceman” del rock dejó una huella imborrable con su estilo cósmico y su rebeldía sin límites. Su legado seguirá resonando en cada riff y cada escenario iluminado.

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El rock perdió a una de sus figuras más emblemáticas. Ace Frehley, el legendario guitarrista de KISS, falleció a los 74 años, dejando tras de sí una huella indeleble en la historia del género. Su familia confirmó la noticia con un comunicado cargado de emoción: “Estamos completamente devastados y desconsolados… la magnitud de su fallecimiento es de proporciones épicas y está más allá de toda comprensión”.

Aunque no se ha informado oficialmente la causa de su muerte, se sabe que Frehley atravesaba un cuadro delicado de salud tras una caída ocurrida a fines de septiembre. El accidente lo obligó a cancelar todas las fechas de su gira y, según trascendió, pasó sus últimas semanas con asistencia mecánica para respirar.


El adiós de un “Spaceman”

Ace Frehley no fue simplemente el guitarrista de KISS. Fue el alma galáctica detrás del personaje del Spaceman, el hombre de otro planeta que tocaba riffs como si canalizara energía cósmica. Con su Les Paul plateada y su característico maquillaje estelar, aportó al sonido y la estética que convirtieron a KISS en una de las bandas más reconocibles —y rentables— del planeta.

“Cuando toco la guitarra en el escenario es como hacer el amor”, declaró en 1976 a Rolling Stone. “Si sos bueno, te bajás cada vez”. Una frase que define su estilo: sensual, provocador y completamente entregado al acto musical.


Genio y caos

Frehley también fue conocido por su vida desbordada, digna de cualquier manual del rock setentoso. “Había tanta cocaína en el estudio que era una locura”, contó sin filtros en una entrevista de 2015. El abuso de drogas y alcohol le costó no solo su lugar en la banda durante los años ochenta, sino también buena parte de su salud. Sin embargo, logró reinventarse y mantener una carrera solista sólida, con discos que mezclaban nostalgia, virtuosismo y una energía rebelde que nunca lo abandonó.

Su serie de álbumes Origins —en la que reinterpretaba clásicos del rock con invitados de lujo— era una suerte de tributo a los héroes que lo inspiraron. Estaba trabajando en el volumen 4 cuando su salud se deterioró.


Ecos de una era

La noticia de su muerte golpeó fuerte en la comunidad rockera. Maynard James Keenan (Tool) escribió un simple pero contundente “Godspeed, Ace”. Otros músicos y fans inundaron las redes con homenajes, memes, anécdotas y viejas fotos de conciertos cubiertos de humo, pirotecnia y guitarras que parecían naves espaciales.

Curiosamente, el fallecimiento de Frehley coincidió con otro episodio que involucró a su excompañero Gene Simmons, quien sufrió un accidente automovilístico en California días antes. El bajista y cofundador de KISS —que desde hace años convive con una afección cardíaca— aseguró luego que se encontraba “completamente bien”. El contraste entre ambos destinos no pasó desapercibido para los fans: dos símbolos del exceso y la resistencia del rock enfrentando, cada uno a su modo, el paso del tiempo.


Un legado que no se apaga

Ace Frehley fue mucho más que un guitarrista. Fue una actitud, un arquetipo del rock heroico y desmesurado de los años dorados. Su manera de tocar inspiró a generaciones de músicos, desde Slash hasta Dave Grohl. Su imagen, mitad payaso cósmico y mitad chamán eléctrico, sigue viva en cada adolescente que se pinta la cara antes de subirse a un escenario.

Su familia lo despidió con una frase que resume su lugar en la historia: “El recuerdo de Ace seguirá vivo para siempre”. Y así será. Porque mientras existan guitarras distorsionadas y luces de neón reflejadas en trajes de cuero, el Spaceman seguirá viajando por el universo del rock.


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