La ciudad fantasma que duerme bajo Seattle

Extracto:
Bajo las aguas del lago Union, en pleno corazón de Seattle, duerme una ciudad de naufragios que los buzos todavía están cartografiando. Barcazas, veleros y barcos de trabajo forman un pueblo fantasma sumergido que guarda más de un siglo de historia portuaria.

lake-seattle

(shipwreckcity.org)

Bajo las aguas del lago Union, en pleno corazón de la ciudad, se esconde un cementerio de barcos que los buzos todavía están cartografiando.

Seattle es conocida por sus rascacielos, su lluvia persistente y por ser la cuna de empresas que cambiaron el mundo. Pero hay otra Seattle, una que nadie ve desde la superficie: una ciudad sumergida, silenciosa, hecha de madera podrida y acero oxidado, que descansa en el fondo del lago Union.

No es una metáfora. Es, literalmente, una ciudad de naufragios.

Un lago con memoria

El lago Union ocupa el centro geográfico de Seattle y durante más de un siglo funcionó como una arteria fluvial de trabajo. Por sus aguas circularon barcos de construcción naval, embarcaciones de carga, veleros y todo tipo de naves que sostenían el ritmo industrial y comercial de una de las ciudades más importantes de la costa oeste de los Estados Unidos. Con el tiempo, muchos de esos barcos simplemente… se hundieron. Algunos por accidente, otros abandonados, otros por el paso inexorable del tiempo.

Hoy, gran parte de ese patrimonio histórico sigue ahí abajo, esperando.

El hombre que los busca

Phil Parisi es especialista en vehículos operados a distancia y lidera un grupo de buzos dedicados a verificar y documentar los restos que yacen en el lecho del lago. Su equipo trabaja actualmente sobre cerca de 100 «objetivos» —así llaman a los sitios cartografiados pero aún no confirmados visualmente—, muchos de los cuales se cree que son embarcaciones históricas.

El método de trabajo combina tecnología y paciencia: primero se acercan a cada objetivo usando GPS, y luego recurren a dispositivos de sonar para localizarlos dentro de aguas de baja visibilidad. No es un trabajo sencillo. Parisi calcula que aproximadamente la mitad de esos puntos cartografiados son naufragios reales, aunque no todos han sido explorados por submarinistas todavía.

Lo que hace especialmente singular a este sitio, según el propio Parisi, son dos factores: la poca profundidad del lago Union —algo inusual para la cantidad de restos que alberga— y la enorme cantidad de objetivos desconocidos que todavía no han sido identificados. Barcazas, barcos de trabajo, veleros, artefactos de todo tipo: los restos de una vida portuaria que la ciudad olvidó pero el lago conservó.

El pueblo fantasma de las profundidades

A partir de los ocho metros de profundidad, algo cambia. La vegetación desaparece. La luz se vuelve escasa. Y lo que queda es lo que Parisi describe, sin dudar, como un pueblo fantasma.

Es una imagen poderosa, y bastante precisa. Ahí abajo, en esa penumbra quieta, conviven los esqueletos de embarcaciones de distintas épocas, testigos mudos de la historia industrial y marítima de la ciudad. Una arqueología urbana que en lugar de estar enterrada bajo capas de tierra, está cubierta por metros de agua.

Pero hay una sombra que oscurece ese paisaje histórico: la contaminación. El lecho del lago presenta una escasez casi total de vida acuática. «Hay una grave falta de vida», declaró Parisi al canal local KING 5. El mismo lago que sirvió de motor económico durante décadas carga hoy con las consecuencias de ese pasado industrial. Los naufragios están intactos, en parte, porque nada vive ahí para descomponerlos. Es una conservación involuntaria, producto de un daño ambiental profundo.

Historia sumergida en cada ciudad

Lo que hace al trabajo de Parisi y su equipo algo más que una aventura submarina es la dimensión que le otorgan a la exploración urbana. Cualquier ciudad con historia tiene capas ocultas. La de Seattle, en este caso, está literalmente bajo el agua.

«Cuando tengas la oportunidad, déjate llevar por la curiosidad y sumérgete en la historia de tu ciudad o pueblo», recomendó el buzo. No hace falta una ciudad costera ni un lago urbano para entender el llamado: la historia siempre encuentra la manera de esconderse, y siempre vale la pena buscarla.

La ciudad de naufragios del lago Union sigue ahí, en silencio, a pocos metros de la superficie. Y todavía tiene mucho para contar.


Fuentes:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *