Taquilla: “Backrooms” rompe el molde, el fenómeno viral que ahora sacude la taquilla
“Backrooms”, la adaptación del fenómeno viral de YouTube, rompe récords en A24 con un debut histórico. Su éxito confirma un cambio en la industria: las ideas nacidas en internet ya compiten —y ganan— en la gran pantalla.
El cine, cada tanto, encuentra su próxima gran sorpresa en los lugares menos previsibles. Esta vez no vino de una saga consolidada ni de un estudio tradicional, sino de YouTube. La adaptación de “Backrooms”, creada por Kane Parsons, acaba de firmar uno de los debuts más contundentes del año, y de paso, reescribió la historia reciente de A24.
Con una recaudación inicial de 38 millones de dólares solo el viernes en Estados Unidos, la película proyecta un fin de semana de entre 85 y 90 millones. El dato no es menor: triplica el anterior récord del estudio, que estaba en manos de Civil War, dirigida por Alex Garland.
Del creepypasta al blockbuster
“Backrooms” no es un proyecto convencional. Nace como una serie viral de internet, con estética lo-fi, espacios liminales y una narrativa fragmentada que apelaba más a la sugestión que a la explicación. Ese ADN se mantiene, pero ahora con presupuesto, estrellas y una maquinaria industrial detrás.
La historia sigue a un comerciante de muebles de un pequeño pueblo que descubre un portal hacia una dimensión inquietante dentro de su propia tienda. El concepto, simple en apariencia, juega con el terror psicológico y la sensación de extrañamiento, una marca registrada del fenómeno original.
El elenco incluye nombres de peso como Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve y Mark Duplass, mientras que en la producción aparecen figuras como James Wan, Shawn Levy y Osgood Perkins. Detrás también está Chernin Entertainment, lo que confirma que el proyecto dejó de ser “indie experimental” para convertirse en una apuesta fuerte.
Un fin de semana con contrastes
Mientras “Backrooms” arrasa, el resto del ranking muestra una industria más fragmentada.
La comedia familiar The Breadwinner, con Nate Bargatze a la cabeza, tuvo un desempeño moderado: 2,75 millones el viernes y una proyección de 7,5 millones para el fin de semana. Una cifra correcta, pero lejos de cualquier impacto.
Por su parte, el drama bélico Pressure, protagonizado por Brendan Fraser como Dwight D. Eisenhower, se mueve en números similares: unos 5,4 millones estimados. Una performance discreta para un género que suele depender mucho de la crítica más que del público masivo.
Más interesante es el caso de Obsesión, dirigida por Curry Barker, que en su tercera semana sigue mostrando solidez. Con 8,1 millones el viernes y una proyección de 28 millones, confirma que el terror de bajo presupuesto —cuando conecta— puede ser extremadamente rentable.
Las grandes marcas, en problemas
No todo son buenas noticias para Hollywood tradicional. The Mandalorian y Grogu, de Lucasfilm, sufrió una caída del 70% en su segundo viernes. Aunque acumula unos 136 millones en dos semanas, el ritmo de descenso genera dudas sobre su recorrido final.
Algo similar ocurre con Michael de Lionsgate: suma 340 millones en seis semanas, un número fuerte, pero con una desaceleración clara.
Un síntoma más que una excepción
Lo de “Backrooms” no es solo un éxito aislado. Es un síntoma.
El público —especialmente el más joven— está cada vez más dispuesto a validar historias nacidas fuera del circuito tradicional. YouTube, TikTok o foros de internet ya no son semilleros marginales: son incubadoras de propiedad intelectual con potencial global.
Y hay algo más incómodo para la industria: estas historias suelen funcionar porque no están diseñadas bajo fórmulas previsibles. Tienen riesgos, rarezas, silencios. En otras palabras, respiran distinto.
Hollywood, mientras tanto, parece atrapado entre la nostalgia (remakes, franquicias) y la necesidad de innovar sin perder dinero. “Backrooms” demuestra que esa innovación ya está ocurriendo… pero quizá no donde estaban mirando.
En ese cruce entre lo amateur y lo industrial, entre lo viral y lo cinematográfico, puede estar la próxima gran etapa del entretenimiento. Y si esto sigue así, más de un estudio va a tener que empezar a scrollear YouTube con otros ojos. 🎬
Fuentes:
