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Lágrimas Humanas: Más Allá de la Emoción, una Defensa contra la Agresión

Las lágrimas humanas, durante mucho tiempo consideradas únicas en su función emocional, revelan ahora un sorprendente paralelismo con otras especies en su capacidad para reducir la agresión en el comportamiento social. Un reciente estudio del Instituto Weizmann de Ciencias ha desentrañado los secretos detrás de este fenómeno, demostrando que nuestras lágrimas contienen sustancias químicas que impactan directamente en la agresión de manera similar a las lágrimas de roedores como ratones y ratas topo ciegas.

El misterio de por qué los humanos lloran ha intrigado a científicos durante décadas. Charles Darwin, en su exploración de la evolución, se desconcertó por el lagrimeo emocional, sugiriendo que podría ser un rasgo evolutivo accidental. Sin embargo, investigaciones recientes, especialmente en roedores, han revelado que las lágrimas en los mamíferos no solo cumplen un papel en la lubricación del ojo, sino que también contienen sustancias químicas que actúan como señales sociales.

Prof. Noam Sobel y Shani Agron

El profesor Noam Sobel, líder del estudio y especialista en el sentido del olfato en el Departamento de Ciencias del Cerebro de Weizmann, planteó la hipótesis de que las lágrimas humanas también funcionan como señales sociales. En un estudio anterior, en 2011, su equipo descubrió que oler lágrimas emocionales reducía los niveles de testosterona en hombres, disminuyendo la excitación sexual. Ahora, el nuevo estudio profundiza en el impacto de las lágrimas en la agresión.

La investigadora principal, Shani Agron, y su equipo realizaron una serie de experimentos en los que hombres fueron expuestos a lágrimas emocionales de mujeres, sin saber que estaban oliendo lágrimas, y luego participaron en un juego diseñado para inducir comportamiento agresivo. Los resultados revelaron que el comportamiento agresivo disminuyó en un impresionante 44 por ciento después de oler las lágrimas, similar al efecto observado en roedores.

Aunque los roedores poseen un órgano vomeronasal para captar señales químicas, los humanos carecen de esta estructura. Entonces, ¿cómo percibimos estas sustancias químicas sociales? Los investigadores aplicaron lágrimas a receptores olfativos humanos en el laboratorio, descubriendo que cuatro de estos receptores se activaron, a pesar de que las lágrimas son inodoras.

El estudio también se valió de resonancias magnéticas para examinar el cerebro de los participantes. Las imágenes funcionales mostraron que las áreas cerebrales relacionadas con la agresión estaban menos activas cuando los hombres olían lágrimas, destacando una conexión directa entre las lágrimas y la reducción de la agresión.

El profesor Sobel destaca: «Hemos demostrado que las lágrimas activan los receptores olfativos y que alteran los circuitos cerebrales relacionados con la agresión, reduciendo significativamente el comportamiento agresivo». Este hallazgo sugiere que las lágrimas son una capa química de protección contra la agresión, un fenómeno compartido entre roedores y humanos, y posiblemente en otros mamíferos.

Además, este descubrimiento plantea la pregunta sobre si otras especies también utilizan lágrimas con propósitos similares. Estudios recientes han revelado lágrimas emocionales en perros, aunque se necesitará más investigación para comprender si estos animales también emplean sustancias químicas en sus lágrimas con propósitos sociales.

En términos de interacciones sociales humanas, los futuros estudios explorarán si estos efectos son aplicables a mujeres. Shani Agron señala la importancia de expandir la investigación, especialmente en situaciones donde la comunicación verbal es limitada, como en las interacciones con bebés, sugiriendo que la dependencia de señales químicas puede ser fundamental en estas circunstancias.

En conclusión, las lágrimas humanas, lejos de ser simplemente un indicador emocional, emergen como un componente químico clave en nuestras interacciones sociales, proporcionando una capa protectora contra la agresión que conecta nuestra experiencia con la de otras especies en el reino animal. Este estudio abre nuevas puertas para entender la complejidad de las lágrimas y su papel más allá de la emoción.

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